Tod@s necesitamos hablar, contar lo que pensamos, expresar nuestras
opiniones y comunicar nuestros sentimientos. ¿A qué sí?
Pero no siempre es fácil, vamos a ver lo que le ocurre a Jacinto en la
historia siguiente y a ver si nos ayuda.
LA MÁQUINA DEL TIEMPO
Jacinto era un hombre taciturno.
Cuando alguien intentaba conversar con él, decía:
- Solo se debería hablar por necesidad, así
nos ahorraríamos escuchar muchas tonterías.
Jacinto no tenía amigos, pero sí una
pesadilla continua. Soñaba que era un niño y vivía en una familia en la que
nadie se atrevía a opinar. Entonces, Jacinto se convertía en un fantasma mudo e invisible y sus padres no se
daban ni cuenta.
A pesar de eso, Jacinto era un gran científico y consiguió
inventar una máquina del tiempo.
Pensó
que sería buena idea probarla él mismo, así que viajó al pasado. Se
encontró en la mesa con sus padres, donde reinaba el silencio. Pero esta vez
Jacinto no se calló. Empezó a contar todo lo que se le ocurría: las comidas que
odiaba, los animales que le daban miedo, los libros que le gustaban, el peinado
que le quedaba bien a mamá…Sus padres le escucharon asombrados y luego
empezaron a hablar. La comida se alargó muchísimo y también la siguiente, y la
siguiente.
1. Lee la historia y contesta.
¿Crees que, al
principio de la historia, Jacinto era feliz? ¿Por qué?
¿Te has sentido
alguna vez como Jacinto en su pesadilla? ¿Cuándo?
¿Por qué crees que Jacinto no volvió a usar la
máquina de la verdad?
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